jueves, 12 de enero de 2012

EL ZARCO parte 2

El comandante
El prefecto de la ciudad esperaba la tropa para enterarse de los avances en busca de los bandidos. El comandante informó que habían atrapado y colgado a algunos presuntos bandidos -en realidad campesinos pobres y culpables por sospecha- de ser informante. Y el comandante justificaba su negativa al decir que los bandidos probablemente estaban muy lejos, pero Nicolás desmintió esta versión al dar su testimonio y se ofreció para guiar a los policías hasta Xochimancas. En ese momento surgió una fuerte disputa entre el comandante y Nicolás, pues éste último acusaba al militar de ser un cobarde y de faltar a su responsabilidad de trabajo. s de los plateados.

 Pilar
La pobre Pilar había ocultado durante todo este tiempo su amor por Nicolás, el cual se manifestó sin mayor timidez o cuidado en cuanto se enteró de que éste fue tomado prisionero.
Después de que Doña Antonia cayó en cama con fiebre, Pilar buscó al prefecto para rogarle que cuidaran a Nicolás e impidieran que los militares cometiesen alguna arbitrariedad. Como Nicolás era un muchacho querido por el pueblo por su honradez y sencillez, prometieron estar en todo momento con él.
  Y este se percató de lo que Pilar le decía la militar y comprendió el profundo y puro amor que ella sentía por él. Todo este tiempo se había preocupado por ganarse el amor de la ingrata de Manuela, recibiendo a cambio el peor desprecio, mientras que la honrada y pura de Pilar siempre mantuvo su amor por él en un dulce y discreto secreto. A partir de ese momento, comenzó a nacer un enorme amor por Pilar; la veía como un ángel que él no podía merecer y lo único que deseaba era salir de esa difícil situación para estar a su lado.
El comandante regresó un poco borracho y levantó el campamento. Se llevaron a Nicolás y al llegar a las afueras de Yautepec se encontraron con una grande comitiva conformada por el prefecto, los regidores, el administrador de Atlihuayan, de sus dependientes y de otros  muy bien armados, bloqueando el camino para acompañar al comandante y al ejército hasta donde llevasen a Nicolás y ver de que nada malo le ocurriese hasta que éste fuera declarado culpable por un crimen inexistente.
Así como las autoridades de Cuautla se dirigieron al Gobierno Estatal y al Gobierno Federal  y tras numerosos oficios e informes, al tercer día de la aprensión de Nicolás, el comandante recibió la orden de ponerlo en libertad y regresar a México para explicar sus actos.
 El Amor Bueno

Desde su salida de Yautepec, Nicolás no había hecho más que pensar en Pilar y Doña Antonia. Estaba seguro de que Pilar estaba cuidando de la salud de Doña Antonia, pues era tan buena como un ángel. Nicolás se sentía afortunado de no haberse comprometido con Manuela (un demonio que sólo sentía desprecio y repugnancia por él) y por haber descubierto un dulce, tierno y buen amor por Pilar, quien ante sus ojos, era demasiado buena para él y le proclamaba admiración y respeto.
Un Ángel

Tras ser liberado, Nicolás fue a casa de Doña Antonia y se encontró con Pilar, a quien le manifestó su amor, mucho más puro, verdadero y grande que el que llegó a sentir por Manuela. Pilar también confiesa que lo ama pero antes deben de preocuparse por la salud de Doña Antonia, quien se encuentra muy grave abatida por la fiebre y la desgracia y los doctores advirtieron que no tiene remedio. Nicolás siente una profunda tristeza  por la noticia.

La Agonía

Nicolás entró al cuarto de Doña Antonia y esta se alegró mucho de verle. Al caer la noche, Doña Antonia falleció. Para Pilar fue un golpe muy fuerte, pues Doña Antonia había sido su segunda madre y protectora. Los bienes de Doña Antonia pasaron al estado y Nicolás le propuso matrimonio a Pilar para celebrar la boda en cuanto termine su luto.
Entre los bandidos

Durante la época en que los bandidos eran dueños impunes de la Tierra Caliente, se suscitaba la guerra de Reforma en contra del clero. Manuela fantaseaba sobre aventuras peligrosas e intrépidas al lado del Zarco, que en lugar de asustarla, le causaban emociones punzantes; confiaba en que su amado no sería capturado, pues los militares no se enfrentaban ante un grupo de bandidos tan grande y bien organizado.
Tambien dice que.
 El Zarco no frenaba a sus compañeros y Manuela se sentía intimidada y humillada por el comportamiento de su amado, no estaba acostumbrada a ver semejantes escenarios y pensó que Nicolás, aquel indio al que tanto despreció, la hubiera defendido al instante de esos truhanes. En ese instante, surgió el gusano del desprecio por el Zarco en el corazón de Manuela.
Pero tambien algo ocurrio entre el Zarco y Manuela.
El Zarco dejó a Manuelita en un rincón, diciéndole que, por ahora, esto era lo único que podía ofrecerle, pero algún día mejoraría su situación. La joven se sintió aterrada y desamparada al escuchar las voces agudas de las mujeres, las risotadas y blasfemias de los bandidos ebrios y al aspirar aquella atmósfera pesada, pestilente como la de una cárcel; no pudo menos que pensar en el terrible error que había cometido.
Xochimancas

De 1861 a 1862, Xochimancas sirvió de cuartel general de los temibles plateados. Era una hacienda en ruinas, una finca de campo con buenos terrenos propios para el cultivo de la caña de azúcar o del maíz. Al parecer, perteneció a los españoles durante la colonia.
Tambien dice que al final Xochimancas quedo en ruinas y guarida de fieras y reptiles y finalmente en madriguera de ladrones.
El primer día

Manuela estaba habituada a su vida sencilla, educada y honrada. Como estaba enamorada del joven bandido. Pero; Manuela se percató de la dura realidad, pese a los constantes cuidados de su amado, quien ordenó a las mujeres que la cuidaran y entretuvieran y le regaló todos sus tesoros.
La Orgía

Manuela no tuvo más remedio que familiarizarse a la vida que había escogido. Entabló amistad con una mujer que también provenía de Yautepec y conocía bien a su gente, en especial a Nicolás. Esta mujer le dijo a Maneula que había cometido un grave error al escoger al Zarco, pues Nicolás la hubiera cuidado y amado bien, mientras que el Zarco era de mal genio y podría incluso golpearla algún día si no cambiaba su actitud apática, despreciativa y triste. Todas estas razones entraron en la mente de Manuela, y el Zarco se desvirtuaba completamente mientras que nacía un enorme amor por aquel indio al que tanto habría despreciado.

Martín Sánchez Chagollán

Martín Sánchez era un hombre de 50 años, estatura pequeña, cabeza redonda, de ojos verdosos y vivos,, nariz aguileña, cara morena, boca delgada y labios fruncidos. No era un hombre desconocido en Xochimancas, pues tiempo atrás, los Plateados fueron a su rancho para saquearlo y asesinaron a su padre anciano y a uno de sus hijos cuando él se encontraba en México con su esposa.
Martín Sánchez fue un personaje histórico que ayudó, en gran medida, a capturar a los bandidos del Sur del Estado de México; asimismo, se convirtió en el representante del pueblo honrado y desamparado, rústico y feroz, también implacable.

El asalto

La Calavera era una venta del antiguo camino carretero de México a Cuautla. Allí se encontraban Martín Sánchez y cuarenta hombres bien uniformados de negro y sin adornos –en protesta a los plateados que iban cargados de adornos-, con caballos fuertes y bien armados. Pero tambien hubo algo entre ellosque finalizo en una paelea. La pelea duró poco, pues los bandidos huyeron despavoridos dejando libre el cargamento. Entre tanto, los soldados que buscaban más bandidos encontraron a Manuela y al Zarco. Martín Sánchez se estremeció de gozo al saber que el Zarco estaba en sus manos. Iba a colgarlo tan pronto amaneciera, pero a la madrugada llegó la autoridad de Morelos con la fuerza y las camillas. Martín tuvo que entregar a los bandidos prisioneros y heridos junto con Manuela, quien se cubrió el rostro con el rebozo por la vergüenza que sentía. Así marcharon a Morelos, Martín y sus soldados, para curarse de sus graves heridas, y Nicolás a Yautepec, para preparar su matrimonio.

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